En nuestro recorrido conociendo algunos de los fotógrafos más representativos del panorama dentro del surf nacional, en esta ocasión hablamos con Antonio Ceballos. Antonio, además de trabajar como fotógrafo Canon Pro Máster para Canon España lo compagina como trabajador social en una residencia de Alzheimer.

Empezó en esto de la fotografía uniendo sus dos pasiones: el surf y la fotografía. Un accidente con una cometa de kite le obligó a dejar de hacer surf al nivel que lo desarrollaba y decidió unir sus dos pasiones para seguir ligado a este deporte. Antonio ha tenido la suerte de trabajar con muchos grandes profesionales nacionales e internacionales y de recibir el apoyo de una de las mejores marcas en el mundo de la fotografía. Una persona humilde que se considera uno más de tantos y tantas a los que les gusta mirar la vida a través de un visor.

– La fotografía del surf, ¿qué particularidades tiene?

Disfruto fotografiando en general, sea lo que sea o por muy duro que resulte, pero la fotografía de surf es especial para mí. Días antes de un buen swell ya empiezo a ponerme nervioso, como cuando era niño y sabía que al día siguiente tendríamos buenas olas para surfear. Me hace retroceder a mi niñez y saborear emociones y sentimientos que me acompañan desde que mi padre ya me llevaba a la playa a surfear con 7 años. Con la fotografía de surf me siento libre de hacer lo que me apetezca en ese momento. Cuando llego a la playa, preparo el equipo y entro al agua, todo encaja, todo funciona y encuentro mi paz.

– Tienes experiencia en diferentes campos de la fotografía, ¿que te aporta la del surf? Me gusta fotografiar en general, pero con la fotografía de surf es cómo si encajara como una pieza de un puzzle. A nivel emocional es un subidón de adrenalina y a la vez de paz interior increíble.

– Y, ¿qué técnicas tiene la fotografía de surf que la diferencia del resto?

No pienso que la fotografía de surf se diferencie de otro tipo de fotografía por la técnica, pero si quizás por la perspectiva o por el equipo que utilizamos para realizarla. En mi caso, me gusta meterme siempre que tengamos buenas condiciones al agua con mi cámara y para ello utilizo una carcasa de agua, cosa que en otro tipo de fotografía no utilizo. Últimamente estoy intentando unir diferentes técnicas a la fotografía de surf. Uno de mis últimos proyectos consiste en unir varias técnicas, como son: fotografía nocturna de larga exposición, strobist (utilización de flashes fuera de cámara), con técnicas de lana de acero (fuego) con fotografía de surf o deportiva acuática. Es muy divertido y lo mejor es que es algo que nunca se ha hecho. Intento siempre buscar algo diferente a lo que suelo ver. 

– Y, ¿qué tiene que engancha?

En mi caso lo tengo claro; adrenalina! Desde pequeño me gustaron las olas grandes y la sensación de peligro. Recuerdo que cuando entraban grandes temporales me gustaba tirarme al agua con mi tabla y controlar esa sensación de peligro. Solo dependes de ti mismo. Resulta muy gratificante estar en armonía con el mar, entenderlo y conocerlo. 

– ¿Cuál ha sido la sesión de surf que más has disfrutado retratando?

Siempre digo que está por venir. De todas disfruto muchísimo. De eso se trata, de disfrutar con lo que hacemos. Podría decirte que he disfrutado mucho fotografiando entre grandes y perfectas olas en Maldivas al atardecer o en cualquier parte del mundo, pero no sería así. Me quedo con cualquier sesión en la que estoy con algún amigo, bien fotógrafo o surfista. 

– Tienes bagaje en muchas facetas de fotógrafo, ¿para fotografiar surf puede hacerlo cualquier fotógrafo?

Sí, cualquiera. Una cosa es la técnica y saber de surf, como romperá la ola o cuál será la próxima maniobra y otra cosa es el ojo fotográfico. He visto fotos de fotógrafos compañeros que me han acompañado a sesiones sin tener ni idea de surf y me han enamorado. No eran fotos de maniobras de diez o grandes tubos con el sol al horizonte. Eran fotografías que expresaban lo que significaba para ese fotógrafo el surf, su visión personal y que a lo mejor para nosotros que estamos siempre en este mundo pasan desapercibidas. Otra cosa ya es meterte al agua con la carcasa. Para eso sí, no lo puede hacer cualquiera en determinadas condiciones. Es muy peligroso y es fundamental conocer donde te metes y qué riesgos corres. 

– La foto de surf, ¿cuál es su futuro con la facilidad que dan las redes sociales?

Pues como para vivir de ello lo veo muy complicado, al menos aquí en Europa. Particularmente a mí no me deja beneficios este tipo de fotografía, así que la utilizo a modo de escaparate. Desgraciadamente recibimos muy pocos apoyos y no se valora nuestro trabajo. Me indigna salir del agua de una sesión de fotos y que se te acerque un surfista y te diga lo típico: oye, ¿me pasas las fotitos? No amigo, no. Mi trabajo no lo regalo. 

– Para acabar, ¿Cuál será tu próximo destino de surf para fotografiar?

No me pongo destinos. Intento disfrutar de la fotografía en todo momento, ya sea en la playa de abajo de mi casa con medio metro o en Maldivas con tres metros perfectos en un bonito amanecer. Creo que se disfruta más así, intentando sacar el lado positivo a todo, que siempre lo tiene. Todo sucede por algo. 

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