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Mabi Caro, ante todo, una buena persona

Con 117 internacionalidades, Mabi Caro deja la selección española después de haber logrado disputar un Campeonato de Europa.

Su nombre completo es Mabel Caro García y su llegada a la selección fue tarde. Tenía 22 años, le quedaba un año de odontología y Paco Hervás la llamó para formar parte de la selección que preparaba el Campeonato de Europa. Estuvo entrenando con ellas ese verano de 2013, aunque se quedó fuera de la lista definitiva. 

Mabi siempre fue central. "Mi padre quería que hiciera un deporte en el que aprovechase mi altura, acababan de abrir un club de voley cerca de casa y mi hermana y yo nos apuntamos con 12 años. Nos enganchó al momento". Pronto recibió la llamada de la BLUME, a la que se fue interna, aunque no sin dudas: "Tardé un año en aceptar porque no estaba mentalizada. No sé qué imaginaba que era el alto rendimiento, pero no estaba preparada". Entre semana entrenaban en la BLUME de Barcelona, mientras que los viernes iban a sus clubes para jugar el fin de semana. 

Pero no fue hasta la llegada de Pascual Saurín cuando se asentó definitivamente con las Leonas. Se asentó en el equipo, que no en la pista. “No te vayas Mabi, ahora que ha llegado tu momento, no puedes irte”. Y ella, que siempre antepuso el equipo a sí misma, que es generosa como para que su nombre aparezca al lado del adjetivo en el diccionario, siempre dijo sí. Porque mientras que durante el año Mabi jugaba, en Vall d'Hebron, en CVB Barcelona, en Charleroi (Bélgica) y en Burdeos (Francia), en la selección nunca tuvo un puesto fijo en el equipo titular.

"Si te digo la verdad, mi objetivo era ir a los Juegos del Mediterráneo y ahí cerrar. A los Juegos del Mediterráneo que iban a ser en 2016, imáginate, lo iba a dejar mucho antes. Pero se postergaron a 2017... y justo me lesioné y no fui" (no estuvo en la pista, pero no falló a sus Leonas en la grada). "Entonces pensé, mira, no tenía que ser en ese momento. Mejor ahora, por todo lo alto, jugando el Europeo que ha sido el premio buscado durante tantos años". 

¿Por qué siempre ha estado en la lista? La pregunta pueden hacérsela desde fuera. Pero no se la hará ninguno desde dentro. Un ejemplo es la conversación que tuvo con Pascual en la Copa de la Reina de febrero de 2019, después de haber logrado la clasificación en Rumanía: "Se lo avisé con tiempo porque creía que era conveniente que lo supiese por si me iba a llamar ahora a la selección. A lo mejor no le interesaba alguien que lo iba a dejar". Pascual, que siempre confió en ella, le recomendó pensárselo: "Me dijo que ya me había ganado estar aquí arriba y merecía disfrutarlo". Y en Lodz está Mabi, con sus Leonas.

El papel de Mabi no se aprende en entrenamientos, sino en casa. No hay que conocer a sus padres para saber las personas que son: solo hay que conocer a su hija para saber que tienen que ser de una calidad humana extraordinaria. Siempre a la sombra de Ana Correa, Mabi siempre intentó aportar. Su labor con las pequeñas de la selección es de un valor incalculable. Ha compartido habitación con todas, ha sido mami, ha sido ejemplo. Nunca una mala palabra, nunca una mala respuesta, nunca una frase salida de tono. ¿Cómo ha aguantado tanto? 

Quizá si he seguido sin rendirme tanto tiempo es por el recuerdo de aquellos primeros partidos del premundial y de la Liga Europea. Por todo lo que viví”. Quizás es porque el voleibol, hace cinco años y medio, fue una razón para levantar el ánimo de su familia. En su primera lista como seleccionador, para el premundial de Polonia de 2014, Pascual Saurín llamó a Mabi. El viaje era el 2 de enero. Apenas unos días antes de fin de año, la abuela de Mabi falleció. Mabi consultó con sus padres qué hacer y su madre tuvo la respuesta: “Es tu sueño y no puedes renunciar a él. Y a la abuela le gustaría que estuvieras”. Pero Mabi no fue sola a ese viaje, sino que sus padres decidieron acompañarla: “Era algo que nos venía bien a todos”. El voleibol fue la válvula de escape de los Caro García. Y Mabi, que siempre antepone la felicidad de los demás a la propia, ha seguido jugando desde entonces. Por la abuela, por sus padres y su hermana, por las Leonas. 

Pero ahora quiere ser odontóloga, quiere “hacer una transición a la vida normal”, aunque seguirá jugando en el Barça como favor a su padre, el presidente. Porque Mabi es de esas personas que no sabe decir que no. De las que siempre está cuando le pides algo. Aunque esta vez ha pedido ella. Quiere que las Leonas sigan sin ella. Pero que nunca olviden su frase: "¿Qué somos? LEONAS".

© - LaLigaSports - Año 2019

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